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X-GAMES te presenta una reseña del exitoso Assasin’s Creed IV

Por Jorge E. Arce, Director de Mercadeo y Ventas
para América Latina de X-GAMES.

Puede que el nuevo Assassin’s Creed tenga un IV en su nombre, pero luce como un juego completamente nuevo. Empezando por su paleta de colores, que con la ocasión caribeña, desata verdes, dorados y azules de ensueño en comparación con los grises de la entrega anterior, y demostrando por el camino que en el uso del color a Ubisoft pocos le tosen.

Todo luce impecable en la versión de Play Station 4 que pudimos ver, con una gran atención al detalle y una extensión muy considerable. Ubisoft ha creado un patio de recreo lleno de variedad y la temática pirata le viene ni que pintada. Coge tu barco, persigue a un objetivo y por el camino puede que te encuentres un islote donde un náufrago que pasó a mejor vida sostiene en su mano un mapa del tesoro. Sigue adelante, y cuando reconozcas una de las edificaciones del mapa comenzarás una nueva aventura hasta encontrar el cofre enterrado, que llenará las arcas de tu facción añadiendo fondos y nueva tripulación a tu causa.

Poco se sabe todavía de los secretos enterrados que guarda su historia, salvo que somos el capitán Edward Kenway, tan temido como respetado, recién entrenado como asesino, aunque al parecer viviremos también algo de su etapa antes de ser instruido como tal. Ahora bien, lo que sí sabemos es que, con la trama de Desmond cerrada, nuestro héroe en el mundo real es el propio jugador, que llega a Abstergo con la misión de desvelar los secretos del Capitán Kenway. Puede chocar la primera vez, pero lo cierto es que integrar al jugador en el mundo de Assassin’s Creed es una idea muy atractiva, sobre todo teniendo un antepasado tan llamativo como un pirata que aterró el Caribe en 1715.

Hay ciertas cosas que han cambiado, pero el núcleo sigue siendo el mismo de cualquier Assassin’s Creed, sólo que se ha realizado un gran trabajo de pulido para que funcione en un entorno realmente abierto donde tener libertad total, que para eso somos un pirata. Por ejemplo, seguimos teniendo la vista de águila, icónica de la saga, o habilidades de sigilo, que vuelven con mayor protagonismo que nunca. Esta vez funcionan mucho mejor para despistar o atraer a los guardias, con nuevas animaciones y movimientos que ayudarán a aquellos jugadores que prefieran pasar desapercibidos, y que además podrán usarse como una opción viable siempre que se desee acabar con un objetivo principal. Y en ocasiones será muy necesario, ya que algunos enemigos, sobre todo los que van armados con mosquetes, serán extremadamente duros, pudiendo acabar contigo de dos disparos.

Black Flag recupera la jugabilidad ya vista en la tercera entrega a bordo de nuestro barco, el Jackdaw, segundo protagonista del juego. Está rebosante de vida, con marineros subiendo por los mástiles, meciéndose al ritmo de las olas, gritando y animando en la batalla. Hasta podrán cantar canciones, que a modo de minijuego podremos ir recopilando para darle variedad a las travesías marítimas como si una radio de GTA se tratara. Conseguirles ron y unir nuevas filas a la tripulación también será importante, porque muchos de ellos puede que no sobrevivan a las refriegas de las batallas navales. Éstas son intensas, bravas, con astillas salpicando la pantalla y agujeros de cañón decorando nuestro barco y el del enemigo. Rompe el mástil mayor del oponente y comenzará el saqueo, alineando tu barco con el suyo. Aquí entra un detalle que nos ha llamado especialmente la atención. Si recordáis que todas las atalayas de un Assassin’s Creed iban añadiendo algo de dificultad al subirlas, Ubisoft ha prometido que en Black Flag los abordajes serán variados, pudiendo saltar tanto de un costado como a través de los mástiles para asaltar al enemigo. Y una vez que esté rendido y pidiendo clemencia podremos reclutarlos para nuestra tripulación, capturarlos y mandarlos a la flota, o utilizarlos para las reparaciones que han hecho estragos nuestro buque. Black Flag vuelve a ser variado, vuelve a contar con innumerables actividades que realizar, vuelve a subirnos a azoteas de teja aprovechando las grandes ciudades, y utilizar el océano entre islas para explorar y dejarse llevar por la marea, encontrarse con ballenas que saltan y casi vuelcan nuestro barco, y enfrentarse a las duras tormentas tropicales que rompen los hermosos colores de puestas de sol y convierten el mar en un verdadero infierno.

No se olvida tampoco de buscar complicidad en los registros históricos, con personajes que esta vez puede que sean más o menos conocidos, como Barbanegra, Calico Jack o Benjamín Hornigold, pero que pueden ser tanto o más interesantes que a los que estamos acostumbrados. Su tema es muy atrayente, con la vida pirata libre de complicaciones como telón de fondo, pero sin olvidar la cruda y violenta realidad intrínseca en todo lo que la rodea.


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